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Sacraments | Los Sacramentos
God can give his life and grace in any way he likes, and he does so generously, but we Catholics are particularly blessed in having seven special sacraments by which God shares his grace with us at key moments in life. Nothing more clearly separates the Catholic Faith from other religions than the sacraments.
A sacrament is an encounter with Jesus Christ; we meet Christ in a visible, tangible way and we are given a share in God's life of grace. As visible signs of invisible graace, sacraments are both material and spiritual. In this way, they are perfectly suited to our human nature, made up of matter and spirit, body and soul.
It has been said that Jesus himself is the primary sacrament, the ultimate sign of God's loving presence in the world. And the Catholic Church is a sacrament as the visible sign of Christ's ongoing presence among us. The Church continually extends the grace of Christ to us through the seven sacraments. Jesus makes us members of his holy people, the Church, in the sacraments of initiation: Baptism, Confirmation and Eucharist; and he continues to nourish the Christian life in us through the Eucharist at each Mass. When we have sinned he brings us back to unity with God and his people through the sacrament of Penance. When we are seriously ill he brings us healing and strength through Anointing of the Sick. If we are ready to make a life-long commitment to marriage or sacred ministry Christ offers us sacraments then, too.
Dios puede dar su vida y su gracia de la manera que el quiera, y lo hace generosamente, pero nosotros Católicos tenemos una bendición especial con los siete sacramentos por los cuales, Dios comparte su gracia con nosotros en los momentos claves de nuestra vida. Nada separa tan claramente la expresión de Fe Católica de las otras religiones como los Sacramentos.
Un sacramento es un encuentro con Jesucristo; nos encontramos con Cristo en una forma tangible y se nos da participación en la vida de la Gracia. Como signos visibles de la gracia Invisible, los sacramentos tienen los dos aspectos material y espiritual. De esta manera ellos se adaptan perfectamente a nuestra naturaleza humana, hecha de materia y espíritu, cuerpo y alma.
Se ha dicho que el mismo Jesœs es el sacramento principal, el signo más grande de la presencia del amor de Dios en el mundo. Y la Iglesia Católica como Sacramento es el signo visible de la constante presencia de Jesœs entre nosotros. La Iglesia continuamente nos extiende la gracia de Jesucristo a travŽs de los siete sacramentos. Jesús nos hace miembros de su pueblo santo, la Iglesia, por los sacramentos de Iniciación: Bautismo, Confirmación y Eucaristía; y Žl, en cada misa, continœa alimentando la vida cristiana en nosotros por medio de la Eucarist’a. Cuando hemos pecado nos devuelve a la unidad con Dios y su pueblo por medio del sacramento de la Reconciliación. Si estamos seriamente enfermos nos da sanación y fortaleza por medio de la Unción de los enfermos. Y si estamos dispuestos para comprometer nuestra vida para siempre en matrimonio o el ministerio sagrado, Cristo también nos ofrece esos sacramentos.
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